¡Polillas! Cómo reconocerlas y prevenir su aparición en nuestro stash

Publicado el : 03/06/2020 12:31:18
Categorías : Tutoriales y consejos

¡Polillas! Cómo reconocerlas y prevenir su aparición en nuestro stash

Seguro que tienes un buen stash de lana. Decenas de ovillos preciosos a la espera de proyecto. Ovillos de lanas tan especiales que sólo eres capaz de admirar sin llegar a tejer, esperando su destino ideal. Ovillos que te recuerdan esa feria a la que asististe y en la que te lo pasaste tan bien. Aquella madeja que compraste durante ese viaje del que guardas tan buenos recuerdos. Aquella madeja que te regaló la amiga que conociste durante ese KAL. Aquella madeja...

Caja con ovillos y madejas de lana
Foto de Anna Auza en Unsplash

Todos los que tejemos y amamos las lanas sabemos que detrás de nuestro stash hay más que una necesidad compulsiva de comprar y amontonar para tejer jerseys, chales y calcetines. Nuestras madejas son recuerdos e ilusiones. Cómo lo son las prendas que tejemos, con nuestras manos, nuestro cariño, nuestras experiencias o los recuerdos de quienes nos las hicieron y regalaron.

Por eso cuando se cierne la amenaza de la polilla en casa nos entran los sudores y se nos retuerce el estómago. No es sólo material. No es sólo ropa. No es sólo lana. Es un alijo de recuerdos y emociones, y no es tan fácil tirar a la basura un jersey agujereado o una madeja que se deshilacha si hay un pedacito de nuestro corazón en ello.

Así pues, vayamos a combatir a la polilla. El primer paso: reconocer al enemigo.

 

¿Qué són las polillas?

Cómo reconocer la polilla de la lana
Sarefo / CC BY-SA

Hay mucho tipos de polillas, pero la que nos tiene que preocupar por nuestro stash y nuestras prendas tejidas es la Tineola bisselliella, comunmente conocida como polilla de la ropa.

Esta es una pequeña mariposita de menos de un centímetro de largo, y de alas finas y largas cubierta de pelillos beige. Sus alas, sin dibujos, son rojizas en la parte superior (lo que la distingue de otras polillas) y gris en la posterior.

A diferencia de las polillas del grano o la comida que podemos ver revoloteando por la cocina, la polilla de la ropa es más difícil de detectar. ¿Conoces la expresión "como polillas a la luz de una vela"? A ellas no se les aplica. Les gustan los espacios oscuros y húmedos, desvanes y sótanos, armarios y cajones cerrados, y evitarán volar a la luz del día.

Para terminar de sacarte de dudas, vamos a explicarte un par de cosas sobre la polilla de la comida, muy habitual en las casas y la que posiblemente es la que ahora te tiene en vilo... "¿será una polilla come-lanas?".

La polilla de la comida (polilla de la harina, polilla del grano, polilla de la India, polilla de la fruta seca,... como la llames: la polilla que te encuentras principalmente en la despensa) se diferencia fácilmente de la de la ropa porque sus tonos son inversos: es clara en la parte superior y oscura con bandas sombreadas en las alas posteriores.

La Plodia interpunctella (nombre científico de la polilla de la comida, para que puedas buscar sus mejores perfiles en las fotos de Internet y comparar con lo que tienes por casa) se alimenta de productos de origen vegetal, como los cereales, la harina, el pan, el arroz, los frutos secos,... y larvas. Así que si la ves revoloteando por casa puedes estar tranquila... por la ropa y las lanas, por lo menos.

 


¿Por qué son un problema las polillas de la ropa?

Fotografía de una polilla de la ropa
Ilia Ustyantsev from Russia / CC BY-SA

En contra de lo que se cree comunmente, las polillas de la ropa no se comen la ropa.

Si se diera el caso que vieras volar una polilla, no debería preocuparte que tuviera hambre de lana. Lo que tiene que preocuparte es que una hembra puede poner unos 40-50 huevos del tamaño de una cabeza de alfiler en una sentada.

Cuando estos huevos pasan por su fase de larva, se alimentan del entorno en el que han sido puestos para crecer. Por esto, el lugar preferido de las polillas para poner sus huevos son superficies altas en queratina, una fibra proteica de fácil digestión para las larvas.
¿Y cuáles són los materiales ricos en queratina? Lana, seda, piel, plumas,... fibras animales.

¿Significa esto que si tu stash es básicamente de madejas de algodón, lino y sintéticos estás a salvo? Si la infestación es grande, hay mezcla de lana o estamos hablando de un jersey que has guardado sin lavar después de haberlo llevado puesto (y por tanto entre sus fibras hay aceites y grasas corporales tuyas, manchas de comida, etc...)... buffet libre para las polillas!

Así pues, encontrarnos agujeros en la ropa o madejas que se rompen a cachos puede ser porque una polilla ha hecho nido en nuestro hogar. Y si de una polilla salen 50 huevos... si no lo paramos a tiempo pronto nos quedaremos sin stash.

 


¿Cómo prevenir las polillas?

Como hemos visto, a las polillas no les gusta la luz ni los espacios ventilados, y no se sentirán cómodas en un lugar así para poner sus huevos, que es lo que realmente queremos prevenir. Así que sería conveniente mover a menudo nuestro stash, y tenerlo en una habitación soleada o que podamos ventilar.
En el caso de la ropa, debemos airearla. Si hace tiempo que no nos la ponemos: desplegarla (a las polillas les encanta poner los huevos en pliegues, recovecos y costuras), colgarla al sol,... y sobre todo, si vamos a guardarla durante un largo periodo de tiempo (llega verano y no nos pondremos el jersey de lana Merino durante 6 meses), lavarla y dejar que se seque bien antes de guardarla.

En caso de tener alfombras, es importante aspirarlas a menudo, puesto que es un entorno ideal para que crezcan las larvas.

Si tenemos animales de compañía, sobre todo pájaros en jaula, es mejor que no estén cerca del stash (en la naturaleza, las larvas crecen principalmente en nidos, alimentándose de plumas, carcasas de pájaros y otros bichos).

Madera de cedro rojo, lavanda, clavo, cítricos... son olores que ahuyentan las polillas

A las polillas no les gustan los olores fuertes, así que poner saquitos con especies (clavo, pimienta, canela,...), plantas aromáticas (hojas de laurel, lavanda,...) o cítricos (rodajas secas de limón y naranja) las puede ahuyentar. 

También es interesante el uso de madera de cedro. Lo ideal sería poder guardar herméticamente nuestras lanas en un armario de madera de cedro, pero a falta del mismo podemos poner palitos o bolitas de madera entre nuestro stash. El olor de estas piezas de madera pierde intensidad y por tanto eficacia con el tiempo. Un buen truco es pasarles un poco de papel de lija por la superfície para llegar a capas inferiores que todavía tienen los aceites que desprenden este olor.

De la misma manera, puedes empapar unos algodoncitos con aceite esencial de cedro, de lavanda, de clavo, o de cítricos y repartirlos por el stash. Deberás ir cambiando estos algodoncitos cada cierto tiempo, cuando notes que pierden intensidad.

Trampa para polillas

Otra cosa que puedes hacer es pegar trampas para polillas cerca de tu stash. Estas trampas (cartulinas cubiertas de una especie de pegamento con feromonas artificiales) se comercializan para las polillas de la comida, pero si has colgado alguna en tu despensa seguro que has encontrado más de un bicho pegado a ella. No es un repelente para polillas propiamente dicho, pero sí nos sirve para tener un control de cuánta población hay por la zona y estar más o menos tranquilos. Además, la feromona de la trampa atrae a los machos, previniendo que fecunden las polillas hembras y por tanto que las larvas lleguen a ser un problema.

En resumen, que no es una trampa para polillas de la ropa, pero puedes ganar en algo de tranquilidad.

Recuerda que todos estos recursos son sólo para prevenir que la polilla se acerque, para hacer que no se sienta cómoda cerca de tu stash para poner sus huevos. Ni las especias, ni la lavanda ni el cedro van a matar la polilla ni tendrán ningún efecto en las larvas: si ya se ha hecho la puesta, nada de todo esto va a servir para evitar que las larvas se alimenten de tu stash.

Llegados a este punto, si tus niveles de stress ya están por las nubes y no tienes suficiente confianza en el poder de los ahuyentadores olfativos... guarda todas tus madejas herméticamente en bolsas de plástico. Si estás totalmente convencido que no hay larvas a la vista, una vez envueltas las madejas en plástico, las polillas no tendrán forma de entrar ahí.

Otros repelentes (que también pueden repelerte a ti) son el camphor, las bolas de naftalina (cuidado con los niños y mascotas, debido a su toxicidad), la permetrina... y otros insecticidas sintéticos a los que esperamos no tengas que llegar. En este caso sí que hablamos de recursos tóxicos que pueden acabar con la polilla, pero en el caso de la larva (lo que realmente nos debe preocupar) el producto tiene que entrar en contacto directo con ella para matarla y la aplicación no va a ser tan fácil como rociar un spray. 

Si estás en el punto que te planteas el uso de estos productos, mejor contacta con un servicio profesional de fumigación.

 
Demasiado tarde: ¡hay polillas en mis lanas!

Antes de prender fuego a la casa, respira hondo y veamos qué podemos salvar.

Puede que hayas visto e identificado correctamente una polilla de la ropa, pero quizás todavía no haya tenido tiempo de poner huevos o estos no han empezado a convertirse en larva.

Observa tu ropa y tu stash en busca de minúsculas pelotillas pegajosas: los huevos. 

Si la larva ha empezado a alimentarse, identificarás pequeños agujeros en el tejido, rodeados de arenilla (excrementos de la larva) pegada en el tejido.

Lleva la prenda al exterior y cepíllala vigorosamente. Esto hará saltar los huevos y larvas que todavía estén pegados a la ropa. Airéala y que le toque el sol antes de lavarla.

El lavado en seco matará las larvas que todavía estén pegadas a la ropa.

Agujero de polilla en la ropa
Clemson University - USDA Cooperative Extension Slide Series, Bugwood.org / CC BY 3.0 US

En el caso de las madejas, puedes ponerlas en el congelador durante algunos días, mejor si pueden ser semanas. El frío intenso mata las larvas... pero no los huevos, que pueden sobrevivir al proceso de congelación.

Las altas temperaturas también matan los huevos... pero ¿poner la lana a 50ºC no es muy viable, no? Puedes dejarla en un contenedor cerrado a pleno sol en verano.

Sea por frío o por calor, una vez pasado el proceso, sacude bien y, si es posible, pasa la aspiradora para asegurarte que no queden restos. Vacía el contenido de la aspiradora en una bolsa de plástico, ciérrala bien y no la dejes en el interior del hogar. Deshazte de ella lo más rápido posible.

Una vez te hayas desprendido de los huevos y larvas pegados a la ropa y lana, puedes lavar, dejar secar completamente y volver a guardar en contenedores de plástico cerrados. Antes de volver a almacenar la lana o ropa, ventila, aspira y limpia bien la habitación.

En cualquier caso, matar las larvas o deshacerte de los huevos habrá evitado destrozos mayores pero ¿y si el daño ya estaba hecho?

Si la larva ya se ha convertido en polilla, posiblemente el único resto que encuentres en la ropa sea un agujero enorme o tengas una madeja con varios cabos sueltos. ¿Tienes que tirar el jersey? ¿Y ahora que haces con una madeja con un hilo poco estable o directamente roto?

En el caso de la ropa puedes recurrir a una estrategia que se está volviendo a poner de moda y que le va a dar una nueva vida a tus prendas: zurzir. Puedes imitar el punto y replicar el tejido o puedes hacer bordados que a la vez que reparadores son decorativos.

En el caso de las madejas, si se trata de lana 100% puedes volver a unir los cabos con el fieltrado en húmedo. En lanas con tratamiento superwash u otro tipo de fibras puedes optar por otro tipo de uniones invisibles, como las que te explicábamos en este post.

Esperamos que no tengas que llegar nunca a este punto y que este artículo te haya sido de utilidad a tiempo.